

Frankfurter Bank y Berliner Handels-Gesellschaft, entidades fundadas en 1854 y 1856 respectivamente, son las dos precursoras de cuya fusión nació, en 1970, BHF-BANK. Ambas tenían en común haber sido creadas por los banqueros líderes de estos dos centros financieros, ser sociedades de derecho privado y gozar del estatus de ‘banco de bancos’. Berliner Handels-Gesellschaft se convirtió en una central de bancos regionales en el centro financiero de Berlín, el cual cobró cada vez más importancia. Frankfurter Bank, por su parte, fue fundado como banco central de los bancos privados de Fráncfort.
Berliner Handels-Gesellschaft, dirigida por el legendario Carl Fürstenberg, logró convertirse en una institución líder en la emisión de títulos-valores y en la financiación industrial. Frankfurter Bank adquirió gran prestigio como uno de los principales bancos emisores de moneda de la época. Cuando la emisión de moneda pasó a ser competencia exclusiva del Reichsbank (Banco Central), logró conquistar nuevas parcelas del mercado como banco gestor de patrimonios, con una amplia presencia en el negocio de depósitos y títulos-valores. Después de la I Guerra Mundial, ambas entidades supieron consolidar su posición pese a las turbulencias económicas y a la crisis bancaria vividas como consecuencia de la inflación.
Después de la II Guerra Mundial, Berliner Handels-Gesellschaft se centró en reconstruir su cartera de negocios orientados a la industria en su nueva sede en Fráncfort del Meno. Frankfurter Bank modificó con éxito su modelo de negocio, convirtiéndose en un banco comercial suprarregional. En 1970 se produjo la fusión de las dos casas bancarias, que se complementaron magníficamente. Fue una operación inusual y valiente, que despertó gran atención en aquel tiempo. Y, sobre todo, fue un paso importante que no tardó en dar frutos. Hasta el día de hoy, esta unión sigue siendo uno de los pocos ejemplos de fusiones bancarias que han tenido éxito a largo plazo.
Por el excelente asesoramiento que otorga, BHF-BANK se destaca como una de las instituciones más prestigiosas dentro de la banca alemana. Con sus selectas áreas de negocio –como la financiación de empresas, la compraventa de títulos-valores y la gestión de patrimonios– y su destacada posición en el comercio exterior y de divisas, es un banco que siempre ha sabido renovarse buscando nuevos caminos. Por ejemplo, apartándose tempranamente de las actividades minoristas y renunciando a una extensa red de sucursales.
Actualmente, BHF-BANK es uno de los bancos privados con mayor tradición y, al mismo tiempo, uno de los más innovadores de Alemania.